Trabajar en remoto significa conectarse constantemente a redes wifi que no controlas: la del coworking, la del hotel, la de la cafetería de turno, la del aeropuerto en una escala larga. Cada una de esas redes es un punto de entrada potencial para robar credenciales o interceptar tráfico, y además, dependiendo del país, algunas apps bancarias o servicios de streaming del país de origen dejan de funcionar en cuanto detectan una IP extranjera. Una VPN no resuelve todos los problemas de un nómada digital, pero sí los dos más comunes: seguridad en redes públicas y acceso a servicios que geobloquean por país.

Lo que dicen los datos sobre el wifi público

Según una encuesta de HighSpeedInternet.com de agosto de 2026 con 1.000 personas, el 77% usa wifi público con regularidad, pero solo el 40% tiene algún software de seguridad instalado en el dispositivo y un 31% reconoce no usar nunca una VPN en redes abiertas. Más preocupante todavía: un 19% admite haberse conectado alguna vez a una red falsa o maliciosa (un "evil twin", una red que imita el nombre de la legítima), y solo un 29% sabe qué es ese tipo de ataque. La mala noticia es que la mayoría de gente sigue conectándose a redes abiertas de restaurantes (46%), hoteles (44%) y cafeterías (40%) sin ninguna protección adicional.

Qué mirar al elegir una VPN

No todas las VPN sirven igual para viajar. Lo importante para un nómada digital es: que tenga servidores en muchos países (para elegir desde qué ubicación "sales" a internet), que use protocolos modernos como WireGuard por velocidad, que ofrezca un kill switch fiable que corte la conexión si la VPN se cae (crítico al cambiar entre redes wifi y datos móviles), que permita varias conexiones simultáneas para portátil y móvil a la vez, y que haya pasado una auditoría independiente de su política de no-logs, no solo que lo prometa en su web.

NordVPN, ExpressVPN y Surfshark: las tres opciones más fiables

NordVPN cuenta con más de 5.800 servidores en más de 60 países, protocolo NordLynx (basado en WireGuard) y una política de no-logs auditada por Deloitte; su plan de 2 años sale a 3,39 $/mes y permite 6 conexiones simultáneas. ExpressVPN, con su protocolo propio Lightway y servidores que operan solo en RAM (sin disco duro, para no dejar rastro), está auditado por KPMG y es, según el consenso de varios análisis independientes, de las opciones más fiables para conectarse desde países con censura de internet más estricta, como China, Irán o Emiratos Árabes Unidos; su plan anual cuesta 6,67 $/mes y admite 8 conexiones. Surfshark es la más económica de las tres (2,49 $/mes en el plan de 24 meses, auditada también por Deloitte) y, a diferencia de las otras dos, permite conexiones simultáneas ilimitadas, lo que la hace práctica para quien viaja en pareja o en familia y quiere cubrir varios dispositivos con una sola cuenta.

El caso especial de los países con censura o bloqueos

Si el itinerario incluye países con restricciones fuertes de internet, conviene descargar e instalar la VPN antes de llegar: las webs de los propios proveedores suelen estar bloqueadas una vez dentro del país, lo que complica mucho contratar o reinstalar sobre la marcha. NordVPN y ExpressVPN destacan por su tecnología de ofuscación, que disfraza el tráfico VPN como tráfico normal para sortear estos bloqueos; Surfshark también la ofrece, aunque con resultados más irregulares en países como China.

Para qué más sirve, más allá de la seguridad

Una VPN también permite mantener acceso a servicios que restringen por país: banca online que exige una IP del país de origen para operar con normalidad, plataformas de streaming con catálogo distinto según la región, o simplemente evitar el geobloqueo de precios (algunas aerolíneas y plataformas de reserva muestran tarifas distintas según la IP desde la que se navega, aunque esto no está garantizado y conviene no depender de ello para decisiones de compra importantes).

En resumen

Con un 77% de la gente conectándose a wifi público y menos de un tercio usando protección, una VPN debería formar parte del equipo básico de cualquiera que trabaje en remoto, al mismo nivel que un buen seguro de viaje o una eSIM de reserva. NordVPN es la opción más equilibrada para la mayoría de perfiles, ExpressVPN gana en fiabilidad para países con censura fuerte, y Surfshark es la más barata si el presupuesto manda y se necesitan varios dispositivos conectados a la vez.